martes

Decente porfin.

Cuento corto: Lavaba los platos como la gente común, miraba afuera la gente común, salvaba una musiquilla como la gente común. Pero no sentía ni amaba como la gente común, aveces reflejaba como la luna en un lago, no tenia anhelos ni sueños, no necesitaba nada material aunque los demás dijesen lo contrario. El sentimiento de sentir y querer ser querido me apuñaba día y noche como una vieja cuchilla oxidada. Creo que mirar hacia afuera todos los días a la misma hora, me daba cierto relajo o tal vez eran las grandes dosis de pastillas que jamas sentí que me sirvieran pero que aun así al igual que un robot tomaba una y otra vez millones y millones trillones de montañas de pastillas para consumir, pero amar, si amar, no estaba en mi.

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